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Ntra. Sra. de la Soledad, la vinculación con la Armada y la Misa de Privilegio.


En mitad de una tempestad, una fragata de la Armada Española a punto de zozobrar en las cercanías de la costa de Málaga, a la altura de la desembocadura del rio, viendo los marinos la fatal fin, invocaron hacia una iglesia que se distinguía , se encomendaron a la Virgen que en esa iglesia recibía culto para salvar sus vidas.

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misa privilegioSalvada milagrosamente la tripulación, estos hombres, ya en la ciudad, consiguen distinguir entre tantas espadañas, y capillas existentes la torre del convento de Santo Domingo, junto al cauce del Gualdalmedina, y en ese camarín Ntra. Sra. de la Soledad. Allí solicitaron al prior de la orden dominica que celebrara una misa, pero éste les indicó que resultaba imposible por ser Sábado Santo, entonces se rezó la primera Salve Marinera ante la Virgen. El agradecimiento de los marineros les lleva a solicitar al Sr. Obispo un privilegio especial para que todo los Sábados Santos "por siempre jamás" sea oficiada una misa de acción de gracias. El obispo traslado la solicitud a Roma, el Vaticano  concede ese honor. Era el único lugar donde se celebraba la eucaristía en sábado santo, además concede el Papa el titulo de “Pontificia” a la hermandad. Hasta 1955 no se interrumpe esta tradición, los cambios en el orden litúrgico supusieron que esa tradición cambiara tal y como la conocemos ahora. En la actualidad se realiza una ceremonia intimista con la sola ausencia de la consagración del Santísimo.








Las vestiduras Recamadas.


Este es el título da la novela que D. Salvador González Anaya publicara en Junio de 1932. En este libro se relatan los acontecimientos vividos en la Semana Santa de 1931, la implantación de la II República y la quema de conventos de los días 11 y 12 de Mayo, todo como fondo de una trama amorosa. Se describe detalladamente la quema de Santo Domingo, centrando en  el Cristo de la Buena Muerte, que ha sido escondido en un paño negro en el almacén de la Congregación lejos de las llamas de la nave central de la iglesia y sin la custodia de los congregantes, que fueron desalojados por el Ejercito. La imagen del Cristo de la Buena Muerte de Mena se queda abandonado, posteriormente esas dependencias y las naves de la iglesia se hunden. ¿Donde están los restos quemados? Esta cuestión sirve de excusa a González Anaya y a otros para mantener viva esa leyenda.

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