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El patinillo: "Manolito, tráete el trono" |
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Manuel García LópezDirector de Comunicación
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El ‘patinillo’ fue un lugar de reunión y símbolo de una época pasada. Esta sección del blog quiere homenajear a ese rincón añejo donde se fraguaba toda la Pasión nazarena de Mena en la que se contará los dimes y diretes de hoy.
Este año tres personas han tenido el privilegio de sentir Mena en la yema de los dedos por primera vez, mirando fijamente a la cara de su titular desde el anonimato del capillo el Jueves Santo.
Toques de atención. A tu derecha e izquierda suenan las voces de los capataces: ¡Oído! Con una mano te aferras a la cabeza de varal y la otra agarra con fuerza el martillo. En apenas unos segundos, el transcurrir del tiempo o el recuerdo de los que ya no están, vuelan por la moviola de tu memoria fugazmente, mientras los nervios delatan la inmensidad del momento.
El trono de la Virgen de la Soledad apenas ha traspasado el lateral del edificio Italcable tras su salida, cuando la voz de mi hermano Antonio de la Morena, mayordomo de trono adjunto y con el que compartí esta grandísima y grata responsabilidad durante toda la noche, me despierta de la nebulosa en la que me encuentro completamente ensimismado.
‹‹Mírala a la cara, ‘Nene’. No mires para otro lado. Fíjate qué guapa va. Mírala a la cara y levanta el trono››, me dice agarrando fuertemente mi brazo.
Sus ánimos me reconfortan. La complicidad y la importancia de lo que va a ocurrir, simbolizadas en una sonrisa de ambos, es para mí el preludio de un instante inolvidable, así como todo lo que queda aún por vivir en las próximas horas.
Tras mirar el rostro de María, a la que tantas veces he tenido la fortuna de rezarle de cerca en su camarín, los músculos de los brazos se tensan.
Una joven guapa, un viejo amor, aparece en escena. Me inmortaliza con su cámara y me envía un beso deseándome suerte. Se lo agradezco con un guiño.
Y así, me dispongo a fundir el metal con la campana. Dos toques. El timbre de la misma suena en mis oídos igual que siempre, aunque me ‘sabe’ diferente. Un toque más. El último tañido me estremece el cuerpo y me siento abrumado al ver la mole de trono que se yergue ante mí. Es impresionante avanzar junto a ese altar y sentir Mena en la yema de los dedos. Es, en definitiva, mi estreno como mayordomo de trono.
A partir de ahí se viven otro tipo de sensaciones. Echas de menos a tu compañero de varal, Dato Altamirano, con el que has compartido muchas situaciones durante varios años en el varal A; tienes otra percepción del trono; vuelves a ser testigo de lo que es Málaga un Jueves Santo desde el anonimato del capillo, como cuando salías de nazareno... Pero sobre todo destaco las vivencias que se fraguan en ese grupo de mensajeros de la armonía bajo las estrellas. Los que dejan su huella en la cintura de la caja de resonancia cofrade por excelencia: los mayordomos.
La bisoñez en este cargo de la procesión, unido a mi juventud, te supone aprender mucho y a la vez ser tildado cariñosamente ‘el novato’, incluso hasta te colocan imaginariamente la ‘L’ de novel en la espalda. Es la coyuntura previa a la salida procesional, la guasa a flor de piel. Y pese a que los más avezados te auguran con ‘sorna’ y mucha antelación que vas a tocar poco o que serás ‘mayordomo de autopista’, o sea, nunca dirigirás una curva, la frase que más sonó fue: ‹‹Manolito, tráete el trono››. Eso no quiere decir que los demás no tocaran. En absoluto.
También surgen los gestos entre compañeros. Al inicio del recorrido oficial, en la Alameda Principal, Antonio de la Morena ve a la madre del mayordomo titular, Agustín Sibaja, sentada en su silla en primera fila. Esta señora, Ana Cárdenas, a la que entrevisté hace tiempo para esta revista y esposa que fue de otro gran mayordomo de trono, tocó la campana junto a su hijo, tras invitarla De la Morena, en presencia de su marido que lo veía desde el cielo. El desenlace fue la alegría y el sentimiento desbordados que se atisbaban entre los dos orificios del capillo de Sibaja con las gafas empañadas por el vaho y las lágrimas.
La misma emoción que otro neófito como mayordomo, esta vez frente a su Cristo de la Buena Muerte, tuvo ese día por partida doble. Pedro Luis Gómez, director de Publicaciones del diario Sur y consejero de Mena, no sólo vibró en su nueva experiencia sino que gozó como un niño chico al presenciar que su hijo Adrián debutaba bajo los varales.
Asimismo, el amigo Laureano Pineda se iniciaba en estas mismas tareas en la Virgen dándolo todo. Sus fuertes toques expandían el sonido por todos los rincones y Manolo Baca, mayordomo de honor este año, se comprometía a una cosa, que aún tiene que cumplir, antes de pasar por tribuna y que Agustín Sibaja me dijera: ‹‹Manolito, tráete el trono››.
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El patinillo: Las cenizas de Cristo |
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Manuel García LópezDirector de Comunicación
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El ‘patinillo’ fue un lugar de reunión y símbolo de una época pasada. Esta sección del blog quiere homenajear a ese rincón añejo donde se fraguaba toda la Pasión nazarena de Mena en la que se contará los dimes y diretes de hoy. «El ímpetu de las adversidades no cambia el ánimo del hombre fuerte», dijo el popular filósofo romano Séneca. El mismo ánimo unido a la esperanza que el periodista malagueño y congregante Pedro Luis Gómez Carmona ha mantenido durante prácticamente toda su dilatada trayectoria profesional en la búsqueda del Cristo de Mena, que desapareció en los tristes sucesos de mayo de 1931 en la ‘quema de conventos’, a pesar de las dificultades. La investigación de todos estos años ha desembocado en la publicación de la novela ‘Las cenizas de Cristo. El enigma de Mena’ en la que el director de Publicaciones del diario Sur indaga en la misteriosa desaparición como homenaje a aquellas personas que salvaron la talla y a los que da protagonismo. En el libro aparecen también personas de carne y hueso de la Congregación que buscaron, igual que el periodista, la huella de este crucificado, único en la historia del arte universal. El empeño de algunos cofrades de Mena en que la imagen no fue pasto de las llamas ha llevado consigo el seguimiento continuo de las últimas pistas que han intentado resurgir de las cenizas, como cuál ave fénix, la valiosa obra. Concretamente, las últimas pesquisas nacieron en julio de 2005, siendo hermano mayor nuestro querido Cayetano Utrera, y que despertaron el interés de un servidor, a pesar de saber que difícilmente podría encontrarse algún vestigio del Cristo que talló Pedro de Mena tras haber hablado largo y tendido con los sabios de la cofradía sobre este aspecto. Aunque por otro lado, conocía la opinión particular del maestro Ramón Gómez Ravassa, valedor a ultranza de la existencia de tan añorada pérdida, y que junto a Pedro Luis Gómez vivió verdaderos momentos de película. Una tarde de julio de hace cuatro años, como digo, mientras estoy en la Congregación inmiscuido en mis tareas como director de esta revista, entre otras cosas, el secretario general, Francisco Rodríguez, me comenta que ha llegado a sus oídos a través del fotógrafo Eduardo Nieto el hallazgo en una casa particular de Vélez-Málaga de varias piezas desaparecidas en los acontecimientos de 1931, como el busto de una imagen que pertenecía a un Cristo de la Columna que se veneraba en la iglesia del Carmen y que los historiadores de arte atribuían al círculo de Fernando Ortiz, y un crucificado calcinado. Asimismo, a Rodríguez le habían explicado que la familia que poseía esos restos de historia era gracias a un familiar (por respeto, no vamos a desvelar aquí su identidad) que salvó varias tallas y custodió otras rescatadas en aquellos fatídicos días de varias parroquias del barrio del Perchel como encargado de la fábrica de los Larios y ayudado por algunos empleados de la misma. Pero lo que verdaderamente fue sorpresivo para nuestro secretario es la declaración de un descendiente de este señor que afirmaba que tras la guerra civil se había metido la cabeza de un Cristo o parte de un crucificado en un nicho del cementerio de San Miguel y que pertenecía a Santo Domingo. Aquello, en un principio, podía parecer una locura, pero el descubrimiento de esas tallas y el empuje de Francis, que ante mi incredulidad me alentaba a que nos convirtiéramos en Sherlock Holmes, me hicieron ver que por lo menos había que indagar y cerrar ese nuevo indicio. ¿Y si encontráramos el Cristo?, me decía continuamente. Así, nos pusimos en contacto con la señora que poseía esa información, y tras hablar con ella, nos confirma lo comentado anteriormente y que incluso está a la espera de exhumar y trasladar los restos donde supuestamente estaría el Cristo o parte de él, ya que el cementerio está en esa fase tras su clausura. En el camposanto vimos que los nichos se ubicaban junto a un panteón de las cofradías Fusionadas y otro de la antigua Hermandad del Cristo de la Buena Muerte y Ánimas. Acto seguido se lo hacemos saber al hermano mayor y al amigo Pedro Luis Gómez, y en noviembre, llega el momento de la exhumación y nos percatamos que efectivamente aparece un pequeño crucifijo con un brazo partido y con una de las muñecas chamuscadas. No era el Cristo. Pero, ¿realmente estuvo en algún sitio o existe? Lean el libro. |
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El patinillo: Jueves Santo para el recuerdo |
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Manuel García LópezDirector de Comunicación
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El ‘patinillo’ fue un lugar de reunión y símbolo de una época pasada. Esta sección del blog quiere homenajear a ese rincón añejo donde se fraguaba toda la Pasión nazarena de Mena en la que se contará los dimes y diretes de hoy. Pocas veces se conjugan los astros de la manera en la que lo han hecho este año durante la inolvidable jornada del Jueves Santo. Si algunos tenían la rémora del 2008, esta vez se han sacado la espina clavada. ¡Y de qué manera! Si no que se lo pregunten al jefe de procesión, Ramón Gómez Díaz, que sonreía de oreja a oreja en el encierro tras la magnífica procesión llevada a cabo por su equipo y por todos y cada uno de los congregantes, y que a pesar de que a muchos se les haya pasado por la cabeza la destitución de Gómez como figura importantísima de la procesión en la calle -debido a la salida procesional de la edición anterior-, otros pensamos que su buen hacer puede seguir dando ejemplo en el mismo cargo durante los próximos años. Se notaba en el ambiente que había muchas ganas de procesión. Había ganas de meter el hombro, de sumergirse en el anonimato del capirote nazareno, de cantar más que nunca el ‘Novio de la Muerte’ y la ‘Salve Marinera’, de volver a sentir un Jueves Santo auténtico, completo y pleno de sentimientos. Y salió el sol, y finalmente vinieron los otros nazarenos de nuestro cortejo aunque les pesara a muchos: legionarios y marinos acompañaron un año más al Cristo de la Buena Muerte y a Nuestra Señora de la Soledad. En las calles la expectación rompió moldes y de nuevo se desbordaron los pronósticos. Aunque hay que denunciar la falta de respeto de unos pocos que hacen mucho ruido, afortunadamente Mena no sufrió altercados como antes gracias a la fuerte presencia policial que hubo en Carretería, pero que también debería estar presente en este enclave durante el paso del resto de cofradías. Todo era alegría. Se reflejaba en las caras de los que nos seguían atentos desde la acera, y hasta Enrique Ruiz del Portal, Carlos Rubio, Margot Cabezas, Andrés Escassi, José Atencia, Antonio de la Morena, Álvaro Príes, Fernando Soto, Francisco Souvirón, Ricardo Gross, Emilio Kustner, Francisco Palma y muchos más, se maravillaron desde la casa hermandad del cielo de cómo íbamos. Dentro de los grupos que surgen en el seno de la Congregación por unos motivos u otros, hay que destacar el de ‘La Galera’. Así le pusieron a los miembros que van debajo de la mesa del trono de la Virgen de la Soledad. Un grupo que hace vida durante el año a través de reuniones y que se ha convertido en un verdadero balón de oxígeno para el trono de nuestra titular, tanto en su esfuerzo como en su ilusión. Y ese cariño que le tienen los malagueños, y que tanto se palpa en este día desde tempranas horas, a Mena y a La Legión, sí, a La Legión, porque ambas son lo mismo el Jueves Santo, se volvió a repetir y se simbolizó en un ‘homenaje’ de la ciudad a este cuerpo militar con la inauguración de la nueva plaza que lleva su nombre. Por otro lado, me gustaría expresar que habrá que limar y cuidar algunos detalles en actos como el traslado del Cristo de la Buena Muerte, pero no cabe duda que a este acto cada vez acude más gente, y el sitio es el que hay. No podemos cambiarlo. ¿O sí? En ese mismo lugar el pasado 16 de mayo pudimos disfrutar de la I Cruz de Mayo benéfica que organiza la cofradía. Fue todo un éxito. La asistencia fue extraordinaria y hay que felicitar al organizador, el albacea general, Antonio de la Morena, que supo coordinar a una cofradía que se puso las pilas para atraer a mucha gente con la intención de poner su granito de arena en esta causa benéfica. Cómo no, a los grupos de bailes y a las actuaciones que pusieron esa nota musical a la jornada y a las entidades que colaboraron en la rifa de múltiples regalos para ayudar a CUDECA, Proyecto Hombre y a la Federación Malagueña de Asistencia a Enfermos de Cáncer. Me quedo, además del fin para el que se llevó a cabo este evento, con la convivencia de los hermanos de nuestra cofradía, algo importantísimo. Esos albaceas en la barra; Rafael Martín Giral con los pinchitos; las camareras, Brigitte y Luis Romero en la cocina; Pepe Lorente a la guitarra y Agustín Sibaja cantando;... Bien está lo que bien termina, dijo una vez el maestro Manuel Alcántara. Los menosos podemos sentirnos orgullosos de la labor realizada en este año cuyo ajetreo diario pasará a mejor vida para volver a recobrar el pulso en septiembre. El verano nos hará reflexionar a muchos de nosotros sobre diversas cuestiones en las que seguiremos trabajando codo con codo. |
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El patinillo: Renovarse o morir |
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Manuel García LópezDirector de Comunicación
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El ‘patinillo’ fue un lugar de reunión y símbolo de una época pasada. Esta sección del blog quiere homenajear a ese rincón añejo donde se fraguaba toda la Pasión nazarena de Mena en la que se contará los dimes y diretes de hoy. Ya queda menos para el Jueves Santo. El sabor ‘agridulce’ del año pasado tenemos que endulzarlo con una jornada pletórica de entusiasmo en la que no tengamos que mirar al cielo y podamos resarcirnos completamente metiendo el hombro, llevando una vela, tocando la campana o renovando nuestro sentir cofrade con la llegada de la buena nueva. Renovación de espíritu cristiano que invadirá las calles y plazas de una Málaga nazarena dispuesta a vivir siete días cargados de pasión. Pero antes, cuarenta días, ni más ni menos, la Cuaresma invade nuestros corazones con actos, traslados, cultos, pregones... y, cómo no, de torrijas, arroz con leche, ensaladillas, tortillas de bacalao... En la Congregación ya se va notando el ambiente propio de estos días: los ‘cuaresmeros’, personaje intrínseco de nuestra Semana Mayor, se dan su típica vueltecita para ver que pueden ‘husmear’; los albaceas se esmeran para preparar los cultos, los enseres y las túnicas, entre innumerables cosas; Yayo ya está más inquieto que nunca recibiendo llamadas y atendiendo a todo el mundo; el hermano mayor, hilvanando los detalles y las reuniones con los responsables de cada área para que todo salga perfecto, además de convertirse en un experto en inyectar tinta a los cartuchos de impresora (el nuevo ATS de las impresoras le han puesto); el albacea general tiene pesadillas con una frase que le persigue constantemente, ‘¿tienes una túnica por ahí?’; del mismo modo, el secretario general no se quita de la cabeza otra también muy célebre: ‘¿Cuántas entradas me puedes dar para para ver el traslado y el desembarco?’; Rafael Retana, el ‘portero cofrade’, ya me deja entrar a la cofradía sin pedirme con guasa el DNI... Mientras unos vuelven a vivir esos momentos de nervios y prisas, otros se renuevan en el amor. ‘El amor no tiene edad; está siempre naciendo’, dijo Pascal. Por eso, uno de nuestros congregantes y amigos más célebres, Félix Revello, se ha casado con su musa, María Rosa Molins. Un enlace del que se ha hecho eco hasta la prensa rosa. La revista Hola ha publicado la noticia del magnífico pintor que a sus 82 años está como un pincel, y nunca mejor dicho. Felicitamos a la pareja y brindamos por ello con la esperanza de que vean el Jueves Santo en Málaga, ya que en los últimos dos años los compromisos del artista han impedido estar junto a su Cristo de Mena. Aunque en 2008 sí pudo vivir desde Barcelona la salida de la cofradía a través del móvil de un servidor, que se acordó de él, y la emoción le pudo. Y de un mago de los pinceles, a otro personaje de esta tierra, Rando Soto, que se ha marcado un verdadero reto: recoger en catorce lienzos de grandes dimensiones (5x1,80 metros) escenas típicas de la ciudad que titulará ‘Visiones de Málaga’. Toda una proeza como nos legó el maestro Soroya, pero esta vez de los rincones malacitanos. Pues bien, les invito a que pasen por el taller de este ‘malaguita’ para ver parte de éstos y un extraordinario cuadro del Cristo de Mena. Un Cristo, que por cierto si andan bien de pecunio se lo pueden llevar debajo del brazo, que merece la pena tener en algún lugar destacado de su casa. Y si hablamos de retos y cambios, Mena está de enhorabuena con la nueva imagen en Internet. Una página totalmente remozada que abre, aún más si cabe, las ventanas cofrades al mundo. Visítenla y se darán cuenta de lo que dan de sí las nuevas tecnologías. Como nuestra revista, que ya se puede descargar en formato pdf desde el primer número hasta el último. Los contenidos seguirán actualizándose y esperamos la participación de los hermanos. Nuestra publicación también muestra novedosos aspectos de la Congregación: la historia. Lean en páginas siguientes la nueva sección ‘los arcones’ de la mano de un cofrade lleno de vivencias por contar, Ramón Gómez Ravassa. Aquéllas que sólo quedan en la memoria colectiva y no son recogidas en los libros de historia. Así como su blog en la web. Renovarse o morir. No queda otra. Así que tómense un limón ‘cascarúo’ a mi salud, dejen el ‘pero...’ a un lado, y disfruten de la mejor Semana Santa del mundo y un Jueves Santo cargado de emociones. |
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El patinillo: Reconocimientos en vida |
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Manuel García López Director de ComunicaciónEl ‘patinillo’ fue un lugar de reunión y símbolo de una época pasada. Esta sección del blog quiere homenajear a ese rincón añejo donde se fraguaba toda la Pasión nazarena de Mena en la que se contará los dimes y diretes de hoy. El nuevo periplo cofrade de Mena sigue su curso dando los primeros pasos en el devenir de este invierno, cuando la crisis económica se cuela por todos los rincones. Tal y como están las cosas hay que apretarse el cinturón, aunque los que menos tienen son los más perjudicados y por ello (además de ser una de las promesas del programa electoral del actual hermano mayor, Antonio Jesús González) los últimos presupuestos aprobados en la Congregación contemplan una partida importante destinada a obras benéficas. Los responsables de las ‘perrillas’, como diría el amigo Eduardo García Morales, o sea, los hermanos Paco y Pepe Lorente, ya nos han ‘tirado de la oreja’ a los coordinadores de cada área para que seamos consecuentes. Las cofradías tienen que amoldarse a los tiempos que corren y también dar ejemplo donando limosna al prójimo. Y en esas dádivas y reconocimientos, la cofradía tributó un merecido homenaje a quien ha sido durante los últimos cuatro años su hermano mayor: Cayetano Utrera Ravassa. Al evento, celebrado en el restaurante Limonar 40, acudieron más de doscientas personas en las que estaban representados diversos sectores de la sociedad malagueña, la propia Congregación, además de sus familiares y amigos, que quisieron estar junto al homenajeado. Los obsequios y las adhesiones se multiplicaron, incluidas las intervenciones, como muestra de cariño a un hombre polifacético que ha tenido una vida muy intensa con el Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Soledad muy presente. Trayectoria nazarena que pueden comprobar en las páginas del último número de nuestra revista con la entrevista que nos concedió recientemente. Otra distinción en vida, como hay que dar los premios, la recibió hace unas semanas nuestro entrañable amigo y congregante Félix Revello de Toro por parte de la emisora Punto Radio Málaga. Recibió el premio ‘Gente con Punto’ en su primera edición. El bueno de Félix pasó varios días en Málaga, junto a su inseparable secretario y mejor persona, Miguel Echarri, y María Rosa Molins, con quienes pudimos compartir un buen rato de tertulia en casa del artista, entre óleos, dibujos y recuerdos. Felicitamos al maestro de los pinceles, merecedor de este galardón. De lo que hay que congratularse igualmente es de la savia nueva de Mena que ha nacido últimamente y de la que está aún por llegar. El retoño del albacea general, Antonio de la Morena; el del secretario general, Francis Rodríguez; y los del portador y el capataz de la Virgen, Ángel Martín y Antonio Gómez, respectivamente, serán los próximos nazarenos de una tradición de padres a hijos con ilusiones renovadas. Del mismo modo, lo harán los hijos de los congregantes Antonio Roche, Álvaro García Claros, Laureano Pineda y Alonso Cañizares, que dentro de pocos meses verán la luz. Cuando menos se lo esperen los encontrarán correteando entre túnicas de terciopelo y cera, muy cerquita de los titulares, o en la fiesta infantil que organiza la Congregación en la sala capitular cada 28 de diciembre. No se la pierdan y lleven a los suyos. Reunir a los más pequeños en torno a la cofradía es una muestra de ir haciendo cantera poco a poco. En los últimos coletazos del 2008 el nuevo belén instalado en el salón de tronos, realizado por Eduardo González Ramos y sus colaboradores, ha llevado la Navidad a una cofradía en la que también trabajan altruistamente Pedro Márquez y Luis Romero. Su labor en el remozado del salón de tronos, sobre todo en la creación de la nueva habitación para Albacería en la sala capitular, es de agradecer, como ejemplo de todas aquellas personas que trabajan en las hermandades y viven el día a día. Asimismo, mando un fuerte beso a la camarera Isabel González, que recibió en el Triduo la corona de espinas de nuestro Cristo, por toda una vida cofrade junto a un hombre, que aunque no llegué a conocer y está aún muy presente en Mena, vivió profundamente el sentir menoso: Antonio de la Morena García. Desde el cielo guía a toda una familia que sigue sus pasos. De igual manera, otro beso para ‘Lili’, escudo de oro de la hermandad. Este patinillo aplaude al alcalde por la nueva denominación de plaza de La Legión Española a la zona delante de Italcable, petición que ya hiciera Pedro Luis Gómez en el pregón del 75 aniversario de la vinculación de Mena con la Legión, y les desea felices pascuas. |
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